Se nos está cayendo el changarro

Sistemas de raíz

Se nos está cayendo el changarro

No necesitamos ver las noticias ni documentales deprimentes para saber que la Tierra esta en un momento precario en su historia. Estamos entrando en una histeria colectiva, pánico total que se nos va a caer el changarro y que no hay nada que podamos hacer al respecto. Es más, la semana pasada el “Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)” sacó un reportaje que urge a la acción y comenta del desastre absoluto que se nos viene encima si nos cruzamos de brazos.

Asi que la crisis se avecina y en los últimos meses hemos decidido que el plástico es el monstruo espantoso que tenemos que atacar: “sin popote por favor”, “sin bolsa, gracias”, “llevo mi termo para que me lo rellenen”, entre otros esfuerzos que se aprecian, pero que son de bajo impacto. Sin embargo, hay un tema que engloba la intersección de los macro-impactos que tiene el ser humano en la tierra: La Comida.

Yo como

Tu comes

El come

Nosotros comemos

Ellos comen

Mas claro no se puede. Las maneras en las que crecemos, manufacturamos, empaquetamos y distribuimos comida son los mayores responsables del desastre ambiental que nos rodea. Se los explico:

El incremento en población de los últimos años (porque obviamente no aprendemos y seguimos teniendo hijos a lo puro wey) lleva consigo un incremento en demanda de comida, especialmente de carne. Las cadenas de suministro que proveen estos insumos deforestan al por mayor nuestros bosques, contribuyendo al cambio climático con un incremento significativo en emisiones de gases invernadero y disminuyendo biodiversidad. Los pobres animalitos se estan muriendo (y no estoy hablando de las vacas). El cambio climático hace que la productividad de los huertos sea impredecible lo que afecta directamente a la soberanía alimentaria de los países y a su economía.

Pero bueno, ya que estamos todos tristes, podemos hablar de como salir de esta. Tenemos que cambiar  como tratamos a nuestra materia prima más valiosa y básica: La tierra sobre la cual crecemos nuestra comida.

La tierra, un sistema que parece mágico, tiene la capacidad de secuestrar (absorber) dióxido de carbono de la atmósfera, reduciendo en un 7% el total de las emisiones para el 2050 si le echamos la mano cambiando las prácticas agrícolas de ser destructivas a ser restaurativas. Y bueno, si vives en la ciudad y lo más cercano que has estado a una huerta es un huerto urbano o la planta de frijol que te obligaron a crecer en la primaria, no desesperes, si puedes hacer algo. Compra orgánico. Compra lo que esté en temporada. Come menos carne. Sigue odiando a Monsanto. No le creas tanto a los de Green Peace.